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La experiencia en aula de María Zambrano

julio 11, 2012

Pilar Trenas.: Y cuando llegó a la universidad, aquí a Madrid, ¿cuál es la primera visión que recuerda usted de Ortega y sus clases? ¿Cómo eran sus clases?

María Zambrano: ¡Ay, Dios mío! Yo a Ortega ya le conocía, claro, por lecturas, pero eso de entrar en su clase. Yo empecé a estudiar el año oficial del doctorado un año antes para ir acostumbrándome, y para no perder el tiempo. Y yo entraba despacito, lejos, y luego me iba acercando, acercando, y yo creía que tenía los ojos verdes, y que era algo imponente, pero cuando luego ya me tocó estar en primera fila para que me preguntara, pues yo me di cuenta de que no tenía los ojos verdes, pero que era lo mismo, que a mi me hacía temblar.

P.T.: Pero hubo un momento en que su vocación filosófica se tambaleó ¿verdad, María?

M.Z.: Pues sí, porqué toda vocación auténtica yo creo que se tambalea un poquito, porque yo me sentí incapaz de estudiar filosofía, me sentí negada. Porque entre el rigor de Zubiri, que llegaba de nuevo, y la claridad orteguiana, pues yo no podía, ni con la claridad ni con el rigor. No podía con nada; y decidí no estudiar filosofía; y así aquel verano que yo no tenía que estudiar filosofía, pues hice lo que me pareció, que fue leer la tercera Enéada de Plotino y la Ética de Esquilo.

P.T.: ¿Y eso le animó a seguir adelante?

M.Z.: Pues claro, si me encontré estudiando filosofía cuando tenía vacaciones, un día me di cuenta, me eché a reír y seguí.

P.T.: O sea que los maestros la habían asustado un poco.

M.Z.: Bueno, los maestros no, la maestría, la filosofía. Es que da mucho miedo. Como todo lo que se ama de verdad.

P.T.: María, usted cuando estuvo en la universidad, que por fin estudió filosofía y acabó, no era un hecho muy habitual que mujeres. pues que.

M.Z.: No, no.

P.T.: No era muy frecuente. ¿Y notaba usted que tanto los profesores como sus compañeros la trataban de otra forma por el hecho de ser mujer?

M.Z.: Buenos, a veces, pero yo no me dejaba.

P.T.: No se dejaba, se defendía de eso,

M:Z: Entonces, no fui feminista, fui femenina: no cedí. Entonces yo fui enseguida auxiliar de Historia de la Filosofía y allí fue ella, porque cómo fue, porque el profesor Zubiri estaba en Alemania, y el auxiliar estaba en no sé dónde, me tocó a mí, a falta de otra cosa mejor, y mi compañero . dimitió, no quiso. Pues aquí estoy yo.

P:T: ¿Y cómo la aceptaban los alumnos?

M:Z: Encantados, me llamaban como me han seguido llamando siempre los alumnos en todas partes: María.

P.T.: ¿Y a usted le gustaba eso de estar en contacto con esa gente joven?

M.Z.: Claro, claro. Yo era joven también entonces, más que algunos de ellos. Pero después por el mundo, cuando he sido profesora y me han llamado en unas partes doctora, porque era el tratamiento, en otras licenciada, en otras no sé qué, entonces yo me callaba, yo no me bajaba de la tarima, yo seguía hablando tranquila, segura que a los quince días me llamarían María.

Fuente: http://ddooss.org/articulos/entrevistas/M_Zambrano.htm

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