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Philippe Meirieu: Relación entre profesor y alumno

septiembre 3, 2012

¿Cómo debe ser la relación entre el profesor y el alumno?

Yo pienso que cada vez más debe pasar de ser cara a cara a ser codo con codo. Esto no quiere decir que el profesor renuncie a su saber ni a su autoridad.

Los alumnos son perfectamente conscientes de que el profesor tiene saberes y una autoridad que ellos no tienen. De lo que se trata es de estar con el otro, y concretamente de estar al lado del proceso y no del resultado.

¿Qué quiere decir?

Cuando digo estar al lado del proceso y no del resultado quiero decir no contentarse con transmitir un saber como un paquete, es decir, estar en el lado del aprendizaje y no de la enseñanza. Muy a menudo los enseñantes piensan que basta con enseñar para que los alumnos aprendan. Lo que yo creo es que hace falta estar del lado del aprendizaje, es decir, hace falta comprender qué pasa en la cabeza del que aprende.

Es la razón por la cual digo a menudo a los enseñantes con los que trabajo que no hace falta preguntarse antes de entrar en una clase qué diremos a los alumnos, hace falta preguntarse qué les haremos hacer para que aprendan alguna cosa, qué actividad les vamos a proponer para permitirles acceder a un saber y estar a su lado para ayudarlos y, a la vez, exigirles.

¿Piensa que el profesor debe ser muy exigente?

Creo mucho en la exigencia, pienso que es muy importante para el enseñante. Pero también pienso que no se puede ser verdaderamente exigente si no se ayuda al mismo tiempo. La exigencia no es aceptable por el niño, si aquel que es exigente no está en una posición de ayuda. Creo que a los alumnos les gustan los enseñantes exigentes, con la condición de que sean solidarios, ya que la exigencia debe fundarse en la solidaridad. Por ejemplo, un entrenador deportivo es muy exigente con un equipo, pero esta exigencia es por solidaridad.

¿El profesor debe ser, pues, como un entrenador deportivo?

Sí, es decir, muy exigente, pero por solidaridad. Debe ser aquel que entrena para que cada cual dé lo mejor de sí mismo y pueda estar orgulloso de lo que da. Muy a menudo los alumnos con dificultades son aquellos que nunca se han sentido orgullosos. Se dice que un alumno fracasa porque no está motivado. Y yo pienso que es al revés, que los alumnos no están motivados porque fracasan. Porque cuando un alumno está orgulloso de lo que ha hecho, cuando se ha conseguido hacerle hacer alguna cosa de la que puede estar orgulloso, entonces se siente motivado. La humillación desmotiva, mientras que el orgullo motiva. Si somos capaces de hacer que los alumnos se sientan orgullosos, estarán motivados.

Extraído de: Entrevista a Philippe Meirieu: “Es responsabilidad del educador provocar el deseo de aprender”

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From → Actividades

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