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Día Mundial de la Filosofía 2016. Mensaje de la Directora General de la UNESCO

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Mensaje de la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova,
con motivo del Día Mundial de la Filosofía
17 de noviembre de 2016

Este año celebramos el Día Mundial de la Filosofía el día siguiente al Día Internacional para la Tolerancia. Esta coincidencia es muy significativa por la estrecha relación que existe entre la tolerancia y la filosofía. La filosofía se alimenta del respeto, la escucha y la comprensión de la diversidad de opiniones, reflexiones y culturas que enriquecen nuestra forma de estar en el mundo. Al igual que la tolerancia, la filosofía es una forma de convivencia dentro del respeto de los derechos y los valores comunes. Representa también una capacidad para ver el mundo a través de una mirada crítica, consciente del parecer de los demás, fortalecida por la libertad de pensamiento, de conciencia y de creencias.

Por todas estas razones, la filosofía es más que una disciplina académica o universitaria: es una práctica cotidiana que ayuda a vivir mejor, y de forma más humana. El cuestionamiento filosófico se aprende y se perfecciona desde la infancia como una clave esencial para estimular el debate público y defender el humanismo, tan golpeado por la violencia y las tensiones del mundo. Ese cuestionamiento no ofrece ninguna solución predeterminada, sino una búsqueda perpetua para escrutar el mundo y encontrar nuestro lugar en él. En ese camino, la tolerancia es tanto una virtud moral como una herramienta práctica de diálogo. La tolerancia no tiene nada que ver con un relativismo ingenuo según el cual todo vale lo mismo: se trata de una exigencia individual de escucha, tanto más robusta cuanto que se fundamenta en el compromiso decidido de defender unos principios universales de dignidad y libertad.

La UNESCO celebra este año los aniversarios de dos eminentes filósofos, Aristóteles y Leibniz, que contribuyeron al desarrollo de la metafísica y la ciencia, la lógica y la ética. Con varios siglos de diferencia y en contextos culturales muy distintos, ambos tenían en común el hecho de situar la filosofía en el corazón de la vida pública, como un elemento central de una vida digna y libre. Celebremos también nosotros ese espíritu, atrevámonos a abrir espacios para el pensamiento libre, abierto y tolerante. Sobre la base de este diálogo podremos construir una cooperación más fuerte entre los ciudadanos, las sociedades y los Estados, como cimiento sostenible de la paz.

Fuente: World Philosophy Day 2016

 

Ula, un diálogo entre grandes y chicos

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“¿De qué le sirve la filosofía a un joven?”: Manuel Vicente Luque (Alcalde de Cartagena)

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El pensamiento débil, el pensamiento oscuro, el pensamiento desordenado y el pensamiento crítico

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La filosofía en los colegios. Jacques Rancière

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“Por otro lado, Jacques Rancière se refirió a la importancia de enseñar filosofía a los escolares, tema que en Chile ha sido materia de discusión en más de alguna ocasión. Al respecto, afirmó: “Es muy difícil medir exactamente el rol de la enseñanza de la filosofía, pero pienso que en los establecimientos secundarios la filosofía justamente ha jugado el rol de una disciplina que está un poco aparte, y por consiguiente que no obedece a una suerte de programación de los saberes, que no obedece a una finalidad más o menos decidida desde lo alto”.

Añadió: “No estoy seguro de que necesariamente la filosofía transmita valores universales, pero pienso que ha jugado efectivamente del rol de un curso donde de pronto todas las lógicas de transmisión normales de los saberes se interrumpen. Creo que ha jugado ese rol la filosofía y creo que esto es muy importante. Recuerdo muy bien que en la universidad donde yo enseñaba había muchos estudiantes que venían de clases profesionales, de clases técnicas, y la clase de filosofía para ellos era un momento justamente donde esta especie de destino social que era el suyo de pronto se anulaba; para ellos era una especie de pequeña luz en el universo. Creo que es muy importante que guarde uno justamente esta enseñanza que no tiene una finalidad bien determinada, pero que es como un momento de libertad, de interrogación para los estudiantes”.”

Fuente: Charla pública de Jacques Rancière repletó el Aula Magna de la Universidad de Valparaíso

Michel Onfray: “Filosofar es pensar tu vida y vivir tu pensamiento”

Sergio Gonzalez Valero. 26/03/2014. Madrid.Comunidad de Madrid.Michel Onfray.Filosofo frances.Entrevista.

P.- “Se ha instalado una inmensa biblioteca entre los hombres y el cosmos, la naturaleza, lo real”, ha escrito. Devolver la filosofía a la calle, sí, ¿pero cómo?
R.- Devolver la filosofía a la calle no consiste en “hacer la calle”, como creen tantos filósofos jóvenes que lo que pretenden es hacer negocio con esta idea. La educación popular que yo defiendo propone lo contrario: no hay que rebajar la filosofía, ni a las personas -una terrible confusión izquierdista-, sino elevar a éstas a la altura de la filosofía. Hay que ir directamente al texto, dejarse de glosas y olvidarse de los libros que están más pendientes de los conceptos que del mundo en sí. Y hablar con simplicidad y claridad.

P.- ¿En qué momento se produce la mayor separación entre la filosofía y la sociedad?
R.- Con Sócrates la filosofía es popular: se dirige a los que están en el Ágora. Los romanos se dirigen igualmente a los que están en el Foro. Es con el Cristianismo cuando la filosofía se convierte en un asunto de curas encerrados en sus gabinetes, de técnicos anclados a sus escritorios, de profesores intoxicados por sus bibliotecas. Yo los llamo “los buscadores de tres pies al gato”. Algunos filósofos del Renacimiento devolvieron a la filosofía ese carácter popular. En Francia escribieron en francés y no en latín: pienso en Montaigne, o en Descartes, un siglo después. Toda la filosofía francesa de la Ilustración es legible y popular. Se vuelve técnica de nuevo con el Idealismo alemán y la Fenomenología alemana. La French Theory (Deleuze, Derrida, Foucault, Lacan, Althusser) fue el final de este fenómeno, una filosofía destinada a un puñado de discípulos fascinados por el lenguaje ilegible e incomprensible del gurú…

P.- ¿Y qué consecuencias tiene esto a pie de calle?
R.- La consecuencia es que estamos desorientados, que ya no sabemos que vivimos en el cosmos y no en los libros que explican el cosmos. Hoy accede mejor a la sabiduría un iletrado que la busca que un letrado perdido en sus manuscritos. Uno no es filósofo porque explique a un filósofo. Esa es una manía de los profesores de filosofía. Filosofar es pensar tu vida y vivir tu pensamiento.

La entrevista completa la puede leer en: Michel Onfray: “Devolver la filosofía a la calle no es hacer la calle”